Somos un grupo de mujeres con responsabilidad y compromiso en cada uno de nuestras labores, para generar en cada uno de nuestros proyectos justicia social y comprensión hacia las personas con dis-capacidad, más allá de las etiquetas lingüísticas. Aspiramos a un respeto hacia la vida y la diversidad humana en todos sus matices y formas: todos somos seres humanos y todos merecemos respeto, valor y cuidado.
Promulgamos el cuidado de las personas con dis-capacidad haciendo énfasis en las edades más tempranas, para prevenir otras dificultades asociadas a cada condición cuando se convierten en adultos y ancianos, momento en que suele faltar espacios adecuados para su cuidado y acompañamiento. Por eso trabajamos para consolidar la Casa Cuerpos Sintientes: un espacio propio de autocuidado, formación, encuentros educativos y soberanía alimentaria, sostenido por relaciones horizontales, comunicación asertiva y respaldo psicológico para quienes lo requieran en alianza con otras organizaciones. Queremos ser un referente de diálogo intercultural entre la academia, los territorios y las comunidades de cuidado, donde las pedagogías del sentir transformen la manera en que se entienden la discapacidad y el cuidado en Ecuador y la región.
Promover el conocimiento de la dis-capacidad y sus diversas realidades a través de la experiencia de vida directa de familias de personas con discapacidad, y desde la investigación académica que sostiene nuestras Pedagogías del Sentir. Gestionamos talleres y laboratorios de experiencias educativas, lúdicas y artísticas aptos para universidades, escuelas, colegios, casas culturales y comunidades rurales, tejiendo un diálogo intercultural que conecta ese saber académico con la acción territorial, para llegar a las zonas vulnerables donde las personas con dis-capacidad son aún excluidas. Entendemos la discapacidad, el cuidado y el arte como potenciadores de conocimiento, no como carencias a corregir, alejándonos de la lógica paternalista.
Somos un grupo de mujeres con responsabilidad y compromiso en cada uno de nuestras labores, para generar en cada uno de nuestros proyectos justicia social y comprensión hacia las personas con dis-capacidad, más allá de las etiquetas lingüísticas. Aspiramos a un respeto hacia la vida y la diversidad humana en todos sus matices y formas: todos somos seres humanos y todos merecemos respeto, valor y cuidado. Promulgamos el cuidado de las personas con dis-capacidad haciendo énfasis en las edades más tempranas, para prevenir otras dificultades asociadas a cada condición cuando se convierten en adultos y ancianos, momento en que suele faltar espacios adecuados para su cuidado y acompañamiento. Por eso trabajamos para consolidar la Casa Cuerpos Sintientes: un espacio propio de autocuidado, formación, encuentros educativos y soberanía alimentaria, sostenido por relaciones horizontales, comunicación asertiva y respaldo psicológico para quienes lo requieran en alianza con otras organizaciones. Queremos ser un referente de diálogo intercultural entre la academia, los territorios y las comunidades de cuidado, donde las pedagogías del sentir transformen la manera en que se entienden la discapacidad y el cuidado en Ecuador y la región.